Cada 20 de noviembre celebramos el Día Internacional de la Interpretación en Conferencias, una fecha impulsada por la AIIC (Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencia) en homenaje al papel fundamental de estos profesionales en el diálogo entre culturas, países y decisiones globales. ¿Qué sería de las cumbres internacionales, los congresos científicos o las reuniones corporativas sin intérpretes profesionales que garanticen que todos se entiendan?

Más allá del dominio de idiomas, interpretar en conferencias es traducir en tiempo real matices, emociones, ironías y decisiones que muchas veces marcan el rumbo de proyectos, políticas o alianzas internacionales. Y aunque a menudo trabajan desde la sombra o detrás de un cristal, su papel es esencial.

Desde Overseas Translations, no podíamos dejar pasar esta fecha sin dar voz a dos intérpretes con los que hemos tenido el placer de colaborar en múltiples ocasiones y que representan a la perfección la excelencia, la profesionalidad y también ese toque humano que tanto valoramos en nuestro equipo: Júlia Molero y Ricardo Suin.

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Júlia Molero combina su bagaje académico internacional con una extensa experiencia interpretando en congresos tan diversos como el Fórum Latino Americano de Agricultura, eventos de Smart Cities o incluso el mundo furry. Bilingüe en español, catalán y portugués, domina la interpretación simultánea con una agilidad y naturalidad que sorprenden incluso a los más exigentes.

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Ricardo Suin, por su parte, llegó a la interpretación casi por azar, pero lo suyo fue un flechazo profesional. Con formación en neurolingüística y un máster especializado en interpretación de conferencias, ha pasado por cabinas de todo tipo, desde cursos de belleza hasta alfombras rojas en Londres (sí, con Elton John de fondo). Creativo, versátil y metódico, siempre encuentra el equilibrio perfecto entre precisión y empatía.

¿Qué se esconde detrás de las cabinas? ¿Qué anécdotas acumulan los intérpretes? ¿Y cómo se preparan mental y emocionalmente antes de enfrentarse a una jornada de interpretación profesional?

Te lo contamos en esta doble entrevista —a cargo de Anna Misiewicz, CO-CEO y Directora de Producción de Overseas Translations—, en la que dos voces tan distintas como complementarias nos abren las puertas a su mundo.

OVS: ¿Cómo descubriste que querías ser intérprete?

¿Quién no ha tenido un sueño de infancia que, con el tiempo, se transformó en algo completamente distinto… pero igual de apasionante?

En el caso de Júlia Molero, la primera vocación no fue la interpretación, sino la actuación. «De pequeña quería ser actriz», nos cuenta. «Pero con el tiempo entendí que lo que realmente me apasionaba era comunicar». El giro definitivo llegó en la universidad, cuando entró por primera vez en una cabina de interpretación: «Me fascinó todo: la adrenalina del directo, la cápsula insonorizada, lo efímero del trabajo… En ese momento supe que había encontrado mi lugar».

Por su parte, Ricardo Suin descubrió este camino casi por accidente, gracias a un vídeo en YouTube durante el instituto. “Surgió por pura casualidad, viendo un día en el instituto vídeos en YouTube, y la verdad es que me llamó la atención desde el principio, parecía todo un reto al que quería enfrentarme.”

Porque sí, a veces las mejores decisiones no se planean… simplemente se traducen en pasión desde el primer momento.

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OVS: ¿Qué estudios o qué formación has necesitado completar para poder ser intérprete?

La interpretación profesional no se improvisa. Detrás de cada voz que traduce con precisión y naturalidad hay años de estudio, formación técnica y mucha práctica. Pero, ¿es imprescindible estudiar traducción e interpretación desde el principio? No necesariamente… aunque tarde o temprano, la cabina llama.

Júlia Molero se formó en una de las universidades más reconocidas en el ámbito de la traducción:

“Estudié la carrera de Lenguas Extranjeras Aplicadas en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad Pompeu Fabra. Y, en realidad, la formación no termina nunca: como intérpretes, estamos constantemente estudiando. Cada semana aparece un tema nuevo que te abre la puerta a otro mundo de conocimiento.”

En el caso de Ricardo Suin, su camino no fue tan directo… pero sí igual de sólido:

“Sí que estudié un grado lingüístico, pero no traducción e interpretación. Tras terminar la carrera sí que realicé un máster en interpretación de conferencias (en La Laguna, Tenerife). El máster me parece fundamental para interpretar, sin una formación específica como intérprete no me atrevería a entrar en una cabina.”

Ambos coinciden en algo clave: la formación del intérprete nunca se detiene. Cada nuevo encargo es una oportunidad (y una necesidad) de aprender.

OVS: ¿Qué modalidad disfrutas más: simultánea, consecutiva, susurrada…? ¿Y por qué?

Aunque todas las modalidades de interpretación exigen concentración, técnica y reflejos mentales, cada intérprete suele tener su favorita. Y como en todo en la vida… ¡para gustos, cabinas!

Júlia Molero lo tiene clarísimo:

“Sin duda, la simultánea. Me encanta porque es más ágil y me permite concentrarme desde el fondo de la sala. Además, la tecnología nos facilita muchísimo el trabajo: con los dispositivos portátiles podemos hacer simultánea prácticamente en cualquier lugar, incluso sin cabina.”

Ricardo Suin, en cambio, se decanta por una modalidad más cercana, casi artesanal:

“Reflexionando estos últimos años y con el avance de la tecnología y la IA, diría que es la susurrada, la de acompañamiento, ya que puedes ver de verdad que tu trabajo está siendo de ayuda, que te prestan toda la atención.”

Lo interesante es cómo cada uno encuentra su espacio: Julia en la agilidad técnica de la simultánea; Ricardo en la conexión humana que permite la susurrada. Porque al final, interpretar es mucho más que traducir: es adaptarse al entorno y a las personas.

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OVS: ¿Qué es lo más exigente de tu trabajo… y lo que más disfrutas?

Ser intérprete es como correr una maratón mental a diario. Hay días en los que todo fluye, y otros en los que cada palabra es una carrera contra el tiempo. Pero entre el reto y la recompensa, hay algo que los engancha.

Júlia Molero no duda en señalar el desgaste mental como el mayor desafío:

“Lo más exigente es el nivel de demanda cognitiva. Interpretar es agotador: después de una jornada intensa solo quiero comer carbohidratos y dormir.”

Pero a pesar del esfuerzo, hay una parte del trabajo que le sigue fascinando:

“Lo que más disfruto es estar en entornos donde se toman decisiones importantes. Me encanta ver lo que sucede de primera mano, sin tener que leerlo en las noticias. Tenemos acceso a información privilegiada sobre temas muy diversos, y ese acceso al ‘detrás de cámaras’ del mundo me fascina.”

Ricardo Suin, en cambio, destaca otra fuente de estrés muy habitual en esta profesión:

“Lo más exigente es la preparación previa, ya que a veces no recibes el material necesario y no sabes muy bien por dónde te van a salir, o solo te envían una presentación de cinco que termina usando el cliente.”

Pero si hay algo que compensa todo eso, es la satisfacción de ver que su voz tiene un impacto real:

“Lo que más disfruto es el proceso durante el servicio, ver cómo asienten los participantes a lo que escuchan por sus cascos, ver que se ríen cuando el ponente cuenta un chiste o anécdota, responden a las respuestas correctamente gracias a tu interpretación. Siempre lo más gratificante es un servicio bien hecho.”

¿Lo más exigente? Cada jornada. ¿Lo más bonito? Que, al final del día, su trabajo une mundos y personas.

OVS: ¿Recuerdas alguna situación inesperada o divertida durante una interpretación?

Dicen que interpretar es un deporte de riesgo… lingüístico. Y aunque desde fuera todo parezca controlado y profesional, los intérpretes saben que siempre hay margen para lo impredecible.

Júlia Molero nos lo confirma:

“Las situaciones inesperadas forman parte de nuestro día a día: un acento imposible, una presentación improvisada o un comentario fuera de lugar que, aun así, te toca traducir. Hace poco, en una reunión de cierre de un congreso importante, un ponente decidió cantarle una serenata a su compañero. Fue muy tierno. Por suerte para mis oyentes, no tenemos que cantar ni interpretar canciones.”

En el caso de Ricardo Suin, la sorpresa vino por partida doble: por lo inesperado… y por la celebridad:

“Siempre hay momentos que te pillan desprevenido, como un ponente del que no te habían avisado y habla un idioma que no conoces y te toca apañártelas como sea. Siendo intérprete vives cosas que no te pasarían de otro modo, una vez en Londres interpretando para una alfombra roja se puso Elton John delante de la cabina, y los nervios y asombro que sientes en esos momentos son indescriptibles.”

Entre serenatas y estrellas del pop, queda claro que en esta profesión hay que estar preparado para todo… incluso para lo que nunca esperarías que ocurriera.

Y sí, en OVS también hemos vivido momentos que no se ven en los programas de los eventos: que en vez de 20 pinganillos de repente hacen falta 50 porque se han duplicado los asistentes, que nos llaman a las 8 de la mañana porque hay que añadir un nuevo idioma y un intérprete extra… y la conferencia empieza en dos horas. Pero por suerte contamos con intérpretes profesionales que salvan situaciones surrealistas con una sonrisa (y un bloc de notas en mano). Si algo nos enseña esta profesión, es que el plan B también merece su propio reconocimiento.

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OVS: ¿Cuál ha sido el tema o sector más raro o inesperado que te ha tocado interpretar?

En esta profesión nunca sabes si te vas a sentar en una cabina para hablar de cambio climático, de robótica industrial… o de pestañas postizas. Y eso es, precisamente, parte del encanto.

Júlia Molero recuerda un evento reciente que, además de inusual, fue visualmente inolvidable:

“Hace poco interpreté en un evento sobre subculturas de internet, y el ponente pertenecía a la comunidad furry. Llevaba uno de esos trajes enormes con cabeza estilo manga: un gato de colores, ojos gigantes y una expresividad surrealista. Fue la primera vez que interpreté a alguien así. Una escena tan insólita como divertida, y un recordatorio perfecto de que en esta profesión nunca sabes qué te espera.”

Ricardo Suin, por su parte, vivió una experiencia tan inesperada como… formativa:

“Lo más raro, inesperado y divertido ha sido ser intérprete en un curso de poner pestañas postizas a un grupo de señoras. Aparte de reírme un montón, ahora sé cómo poner pestañas a nivel profesional, ya que para explicar el proceso tuve que ponerme yo también unas.”

Desde reuniones inusuales con personajes sorprendentes hasta talleres de belleza profesional, lo que está claro es que ningún día en esta profesión es igual al anterior.

OVS: ¿Tienes algún ritual o truco para prepararte antes de empezar una sesión?

Interpretar no es solo cuestión de idiomas: también es concentración, energía y presencia mental. Y como cada profesional tiene su estilo, también tienen sus propios “rituales de cabina” para llegar al 100 %.

Júlia Molero apuesta por lo esencial, sin supersticiones pero con sus básicos bien definidos:

“No tengo ningún ritual, pero sí necesito mis básicos: caramelitos, agua y un buen café con leche de avena. Con eso ya puedo enfrentar lo que sea.”

Ricardo Suin, en cambio, tiene su fórmula más emocional y lingüística a la vez:

“Mi truco es ver esa mañana algún capítulo de mi ‘confort show’ favorito, repaso un poco el vocabulario más extraño y apunto las palabras que más pueden aparecer para tenerlas siempre a mano.”

Un poco de cafeína, un toque de humor y mucha preparación: el equilibrio perfecto para lanzarse al directo sin red (pero con bloc de notas).

 OVS: ¿Qué te gustaría que más gente supiera sobre la labor del intérprete profesional?

Con la inteligencia artificial avanzando a pasos agigantados, la percepción sobre el trabajo de los intérpretes ha empezado a cambiar. Pero, ¿puede una máquina captar lo que hay entre líneas? ¿El tono, la ironía, los silencios?

Júlia Molero lo deja claro:

“Se dice que somos una de las profesiones más amenazadas con la llegada de la IA. Yo he escuchado interpretaciones automáticas y, aunque pueden ser útiles en contextos muy concretos, todavía están lejos de capturar lo esencial. En cuanto el orador se vuelve un poco más caótico, metafórico o emocional, la IA se pierde y ofrece un mensaje plano, descafeinado, que poco tiene que ver con el original.

Al final, interpretamos matices humanos: intenciones, subtextos, silencios, ironías. Y eso (por ahora) las máquinas no lo manejan bien. Quizá algún día se acerquen más… pero ojalá nunca perdamos esa parte profundamente humana de la comunicación.”

Ricardo Suin coincide, y además hace hincapié en la importancia de la confianza y la preparación:

“Que somos humanos y no máquinas con un diccionario incorporado. Me encantaría que el cliente entendiese la importancia de la documentación, que somos profesionales y no vamos a desvelar información, mientras más sepa yo de antemano, mejor va a salir el servicio.”

Porque interpretar, además de interpretar palabras, también es interpretar personas. Y eso, al menos por ahora, sigue siendo terreno exclusivo del ser humano.

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OVS: Si tuvieras que definir tu trabajo con una palabra (y no vale “intenso”), ¿cuál sería?

Pedirle a un intérprete que resuma su trabajo en una sola palabra puede parecer una injusticia… pero también es una forma perfecta de captar su esencia.

Júlia Molero lo tiene claro:

Estimulante. Cada día es distinto, siempre hay algo nuevo que aprender.”

Ricardo Suin elige una palabra que lo dice todo sobre la variedad (y la sorpresa constante) de esta profesión:

Variado. Nunca un evento es el mismo, conoces sitios distintos todo el tiempo, a personas con las que no te relacionarías de otro modo, CEOs, políticos, granjeros, actores… Ves vidas que no son la tuya que no conocerías nunca si no fuese gracias a esta profesión.”

Y sí, después de leerlos, podríamos añadir muchas más: apasionante, humana, desafiante, transformadora… Pero si hay algo que queda claro tras escuchar a Julia y Ricardo, es que interpretar significa conectar mundos y conectar personas. Una palabra no basta, pero su voz, y su trabajo, lo dicen todo.

En el Día Internacional de la Interpretación en Conferencias, queremos dar las gracias no solo a Júlia Molero y Ricardo Suin por compartir con nosotros su experiencia, anécdotas y reflexiones, sino a todos los intérpretes profesionales que cada día hacen posible que las ideas, acuerdos y decisiones crucen fronteras.

Desde Overseas Translations creemos firmemente que la interpretación va mucho más allá del idioma: es un ejercicio de empatía, agilidad mental y presencia. Por eso, trabajamos siempre con intérpretes profesionales, seleccionados cuidadosamente por su experiencia, versatilidad y capacidad para adaptarse a contextos tan diversos como exigentes.

Hoy celebramos una profesión que, aunque muchas veces invisible, tiene un impacto directo en cómo nos entendemos en el mundo. Y lo hacemos con orgullo, sabiendo que detrás de cada palabra bien interpretada, hay una persona atenta, preparada… y, como hemos visto, con muy buenas historias que contar.

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