Entre términos y trámites: descubriendo la traducción jurídica
Hoy tenemos el placer de conversar con Amanda Luna, una traductora excepcional con la que llevamos años colaborando en Overseas Translations. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada, Amanda se ha convertido en una pieza clave en nuestro equipo, destacándose en la traducción jurídica y jurada. Además, es traductora jurada homologada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y miembro de ASETRAD y APTIJ. Su pasión por el derecho y su compromiso con la precisión la convierten en una de las mejores en su campo. No solo tiene una profunda comprensión de la terminología jurídica, sino que también aporta un enfoque humano y divertido a su trabajo. ¿Te imaginas el desafío de traducir documentos legales y encontrar la manera de hacerlo accesible? ¡Hablemos con ella y descubramos cómo lo logra!

La parte desafiante de la traducción jurídica es innegable, y Amanda lo sabe muy bien. Cada documento legal presenta su propio conjunto de retos que requieren una atención especial a los detalles. ¿Qué es lo que más le desafía a ella en este campo?
OVS: ¿Cuál es la parte más desafiante de traducir documentos jurídicos? ¿Hay alguna palabra o frase legal que siempre te cause dudas?
A.L: ¡Qué buena pregunta! Los textos jurídicos representan ya un desafío en sí mismos en la lengua de origen porque, ¿cómo nos sentimos cuando recibimos una notificación de la administración? ¿O una resolución judicial, por ejemplo? Es ya leer un documento de esta índole en nuestro propio idioma y tenemos dificultades de comprensión; entonces, ¡imaginaos lo que representa trasladarlo a otro idioma y que, evidentemente, se comprenda!
Como bien ocurre en todos los sectores de la traducción, conocer quién es el receptor del texto es primordial: no es lo mismo dirigirse al ciudadano de «a pie», que necesitará que el texto sea más accesible, que a un letrado, quien realmente maneje el lenguaje y la terminología jurídica.
Si me pongo a pensar no me quedo con una palabra o frase en concreto, más que nada, porque cada texto jurídico tiene su particularidad.
La traducción jurídica puede ser un campo muy serio, por lo que es interesante saber encontrar el humor en este tipo de trabajo. A veces, los términos que se utilizan en el lenguaje cotidiano pueden dar lugar a situaciones inesperadas y divertidas. Vamos a descubrir qué anécdotas tiene Amanda para compartir.

OVS: Sabemos que los textos legales son muy serios, pero ¿alguna vez te ha pasado algo gracioso o curioso mientras trabajabas en una traducción?
A.L.: Sí, claro. Hemos visto que muchos términos que se utilizan en el lenguaje ordinario tienen otro significado en cuanto a terminología jurídica se refiere. Así que el día que tuve que traducir «¿Cuándo efectuó el Sr. X su deposición ante el juzgado?» pues, evidentemente, una risilla sí que se me escapó.
El cine y el derecho a menudo se entrelazan. Las historias de juicios pueden ser cautivadoras y reveladoras, ofreciendo una perspectiva sobre momentos críticos de la historia. ¿Cuál es la película que más le llama la atención a Amanda y por qué?
OVS: Si tuvieras que traducir el guion de una película de tribunales famosa, ¿cuál sería y por qué?
A.L.: En España creo que el título se ha adaptado a «¿Vencedores o vencidos?» y trata sobre el juicio de Núremberg. Porque relata una parte relevante de la historia de Europa y sé que la interpretación, durante ese juicio, desempeñó un papel muy relevante en su desenlace.
La traducción jurada conlleva una gran responsabilidad, y Amanda es consciente de ello. El peso legal de su trabajo no es algo que se tome a la ligera. Vamos a explorar cómo se prepara mentalmente para este tipo de tareas tan cruciales.

OVS: ¿Qué se siente al tener la responsabilidad sobre una traducción jurada, sabiendo que tu trabajo tiene un peso legal tan importante? ¿Cómo te preparas mentalmente?
A.L.: Realmente, la preparación viene con el día a día. Cuanto más traduces, más preparada estás. Hay que estar constantemente leyendo, investigando y actualizando conocimientos para ser realmente precisa.
Por otra parte, los profesionales de la traducción jurada no somos infalibles, por eso cuento con la suerte de tener a compañeras y compañeros de profesión que siempre pueden hacer una revisión externa desde la que se pueden llegar a detectar eventuales errores: que van desde erratas hasta los falsos sentidos.
Y, sinceramente, eso ayuda muchísimo tanto para comprender como para aprender de los mismos.
Amanda ha enfrentado muchos desafíos en su carrera, especialmente cuando se trata de manejar información delicada, ya que la traducción a menudo requiere un enfoque meticuloso y cuidadoso. Vamos a descubrir cuál ha sido el caso más complicado que ha tenido que resolver.
OVS: Dicen que los traductores tienen que ser como detectives. ¿Cuál ha sido el caso más complicado o retador que has tenido que resolver en tu trabajo?
A.L.: Los casos más retadores son cuando tengo que traducir documentación con información sensible.
Al ser el derecho de familia una de mis especialidades, hay cuestiones que tener en cuenta y es que muchas veces hay menores de por medio o cuestiones familiares muy sensibles. Por eso, mi clientela ha de firmar una hoja de protección de datos para que constaten que cumplo con la directiva europea a este respecto y que se sientan en confianza y amparados.

La presión puede ser abrumadora en el mundo de la traducción jurídica. La capacidad de mantenerse concentrado mientras se trabaja en documentos largos y complejos es crucial. Vamos a ver cómo Amanda logra mantener su enfoque y cómo gestiona la presión.
OVS: Entre términos técnicos y largos documentos legales, ¿cómo gestionas la presión? ¿Tienes algún ritual o técnica para mantener la concentración?
A.L.: Personalmente, me gusta mucho trabajar con música. La suelo poner siempre de fondo, a un volumen razonable para que no interfiera en el trabajo y así hace que mantenga el foco.
Y cuando la concentración baja, muchas veces lo que hago es dejar de lado el proyecto durante un tiempo razonable para poder abordarlo con más perspectiva y sinceramente, esto ayuda mucho.
Empezar en la traducción jurídica puede ser un desafío, y Amanda tiene valiosos consejos para aquellos que se encuentran en esta situación. La confianza y la preparación son claves en este campo tan complejo. Vamos a descubrir qué recomendaciones tiene para ofrecer a quienes recién comienzan.
OVS: Si pudieras darle un consejo a una persona que acaba de empezar en la traducción jurídica, pero que está insegura por lo complejos que son los documentos, ¿cuál sería?
A.L.: Lo esencial es que tiene que comprender lo que ha de traducir y para ello necesitará leer varias (muchas) veces el documento. Que no se obceque con hacer una simple lectura y una primera traducción a vista porque se puede llevar muchas sorpresas. Es mejor leer detenidamente, enfocarse en las secciones que crea que le puedan plantear dificultades y que vaya buscando soluciones.
Actualmente existen buenos diccionarios, bases de datos terminológicas e incluso páginas especializadas donde se puede investigar bien y profundizar los conocimientos.
La traducción jurídica puede llevarte a lugares insospechados, incluso a los tribunales más importantes del mundo. Imaginar la oportunidad de trabajar en un escenario tan impactante despierta emociones y reflexiones profundas. ¿Cuál sería la elección ideal para nuestra experta?

OVS: Si pudieras traducir para cualquier tribunal en el mundo, ¿cuál elegirías y por qué?
A.L.: ¡Bueno! ¡Menuda pregunta!
Sería para la Corte Penal Internacional por su labor a nivel internacional para juzgar crímenes graves internacionales, genocidios y delitos de lesa humanidad.
Confieso que guardar la calma y compostura en ciertos momentos durante la interpretación o incluso, cuando llegue la documentación a traducir, ha de ser un verdadero reto a nivel emocional y personal.
Creo que los profesionales que trabajen traduciendo o interpretando en una sede así han de tener un sistema emocional bastante potente, y personalmente, lo encuentro admirable.
Aunque el mundo de la traducción legal puede parecer solemne, también hay espacio para la diversión y la desconexión. Es fundamental encontrar actividades que nos permitan relajarnos y recargar energías después de lidiar con documentos complejos.
OVS: El trabajo de un traductor legal suena muy serio, pero cuéntanos, ¿qué te gusta hacer fuera de la oficina para desconectar?
A.L.: Sí que suena a algo serio, aunque en mi caso, el «hábito no hace al monje».
Mucha gente se sorprende porque considera que mi vestimenta no es en absoluto acorde al trabajo que desempeño, porque tienen la idea preconcebida de que los profesionales de la traducción jurídica y jurada deberíamos ir en traje o con ropa más clásica. Y en mi caso, no se corresponde en absoluto, bueno, salvo cuando he de trabajar fuera de casa, por cuestiones profesionales.
Así que, para desconectar, una de las cosas que más me gusta es bailar y lo hago siempre que puedo. También leer, aunque pueda sorprender ya que fijar la vista en algo, después de tantas horas de pantalla, pueda resultar cansado (pero no en mi caso). Y además, otra de las cosas con las que me gusta desconectar es ¡cocinando!; porque así pongo el foco y la concentración en algo más manual y menos intelectual.
La traducción a menudo presenta retos inesperados, especialmente cuando se trata de términos que no tienen un equivalente directo en otro idioma. En el camino de la traducción, hay momentos en los que los matices son esenciales y la creatividad se convierte en una herramienta clave. ¿Cómo maneja nuestra experta estas situaciones?
OVS: ¿Alguna vez te has encontrado con términos que son imposibles de traducir entre francés-español? ¿Qué haces en esos casos?
A.L.: Más que imposible, términos que puedan resultar complejos por ciertos matices.
Lo que más ayuda es tener en cuenta el contexto. Y además de eso, indagar en fuentes terminológicas y artículos especializados que ayuden a una buena comprensión del término a traducir.
Esto requiere una inversión de tiempo bastante relevante y que no se suele tener en cuenta en el momento de solicitar un plazo de entrega para una traducción. Por eso es muy importante presupuestar muy bien un documento a traducir y dar un plazo de entrega acorde. No solo cuenta el volumen de palabras, sino la dificultad que pueda conllevar un texto.

El mundo de la traducción jurídica no es solo una cuestión de habilidad, sino también de pasión y dedicación. Con tantas complejidades involucradas, es crucial entender qué cualidades son esenciales para triunfar en este campo. Vamos a descubrir qué considera nuestra traductora sobre lo que realmente se necesita para sobresalir en esta especialidad.
OVS: En tu opinión, ¿qué es lo más importante que debe tener un traductor especializado en el ámbito jurídico?
A.L.: Puede que suene muy obvio, pero lo primero es tener claro si te gusta realmente esta especialidad, por todo lo que ya indiqué en la primera pregunta: los textos jurídicos suelen ser bastante complejos de comprender.
Superado esto, hay que seguir teniendo muchas ganas de investigar y estudiar, además de buscar una (o varias) rama(s) dentro del derecho que realmente te apasionen. Eso hará que el trabajo resulte más sencillo, además de que, al especializarte en un ámbito, puedes ser mucho más preciso a la hora de traducir: porque se comprende el contexto, la terminología, etc.
Y también, importantísimo, tejer una buena red profesional de apoyo de profesionales del derecho. Poder contactar con una persona especializada en una rama concreta para que te explique las cosas, las puedas comprender y tú las puedas plasmar en el idioma de destino, es algo muy valioso.
Cada traductor tiene momentos clave que marcan su carrera y su forma de trabajar. A veces, las experiencias nos llevan a descubrir pasiones ocultas y áreas de especialización que pueden cambiar la trayectoria profesional.
OVS: ¿Hay algún momento en tu carrera donde hayas sentido que una traducción te cambió o desafió profesionalmente de una manera inesperada?
A.L.: Puede que no sea una traducción precisa, sin embargo, llegar a descubrir con los años que me gusta muchísimo el derecho de familia y por eso, haberme especializado en él, me resulta muy gratificante al ayudar con mis traducciones jurídicas y juradas a agilizar trámites porque se necesitan soluciones. Es algo que tengo muy claro y disfruto cada vez que tengo un texto de esta índole entre mis manos.
Agradecemos sinceramente a Amanda Luna por compartir su tiempo y conocimientos con nosotros. Su dedicación y pasión por la traducción jurídica reflejan los altos estándares que valoramos en Overseas Translations. Nuestro compromiso con la calidad es inquebrantable; por ello, cada una de nuestras traducciones, incluidas las juradas y jurídicas, pasa por un riguroso proceso de control de calidad. Este enfoque nos permite garantizar que cada texto no solo sea preciso, sino también accesible y relevante para nuestros clientes.
En un mundo donde la comunicación efectiva es esencial, estamos aquí para ayudar a nuestros clientes a superar barreras lingüísticas y a navegar por la complejidad del lenguaje legal. ¡Juntos, podemos construir puentes que conecten culturas y faciliten el entendimiento en todas las áreas del derecho!