La ISO 18587 es la norma que regula la posedición de traducción automática (MTPE): define quién puede revisar el output de una IA, cómo debe organizarse ese proceso y qué controles de calidad son exigibles. La ISO 17100 hace lo mismo para la traducción profesional humana. El fondo de ambas es idéntico: personas cualificadas, procesos documentados y responsabilidad auditable. Si trabajas con proveedores certificados en otras áreas, tiene sentido exigir lo mismo a quien gestiona tu comunicación multilingüe.
Qué es la ISO 17100 y a qué servicio corresponde
La ISO 17100:2015 es la norma internacional específica para servicios de traducción profesional. Define los requisitos mínimos que tiene que cumplir una agencia: quiénes pueden firmar como traductores, cómo debe organizarse el proceso desde que el cliente envía el documento hasta que recibe la entrega, y qué controles de calidad son obligatorios en cada fase.
En concreto, la norma exige que cada proyecto pase por dos fases diferenciadas: traducción por un profesional cualificado y revisión por un segundo lingüista independiente. Además, fija los requisitos de competencia del traductor — titulación en traducción o filología, o bien cinco años de experiencia profesional documentada en el sector.
En Overseas Translations contamos con la certificación ISO 9001:2015 e ISO 17100:2015 desde 2017, ambas auditadas por Bureau Veritas. La 17100 cubre todos nuestros servicios de traducción profesional humana: contratos, documentación técnica, materiales de marketing, fichas de producto, presentaciones corporativas.
Qué es la ISO 18587 y a qué servicio corresponde
La ISO 18587 regula algo diferente en el punto de partida, aunque la lógica de fondo es la misma. Aquí el proceso no comienza con un texto en blanco y un traductor: comienza con el output de un motor de traducción automática — DeepL, Google Translate, o cualquier otro — que un poseditor humano tiene que revisar, corregir y validar hasta que la calidad sea equiparable a la de una traducción humana directa.
La norma establece las competencias que debe acreditar el poseditor, el flujo del proceso y los requisitos de calidad aplicables. El perfil del poseditor es equivalente al del traductor de la ISO 17100: titulación en traducción o filología, o experiencia profesional documentada. La diferencia no está en el nivel de exigencia, sino en el material de trabajo.
Un dato relevante para quien siga de cerca el sector: la ISO 18587 está en proceso de revisión. La nueva versión, que alinea esta norma más estrechamente con la 17100 y amplía el espectro de flujos de trabajo híbridos entre traducción humana y IA, se espera publicada a finales de 2026. En Overseas gestionamos hoy nuestros servicios de posedición (MTPE) con los controles de la ISO 17100, y la certificación específica en ISO 18587 forma parte de nuestra hoja de ruta para la próxima recertificación.
En qué se parecen (que es en casi todo)
La pregunta más frecuente cuando se comparan estas dos normas es: ¿cuál es la diferencia real? La respuesta corta es que el input cambia, el proceso de calidad no.
| ISO 17100 | ISO 18587 | |
|---|---|---|
| Punto de partida | Texto original del cliente | Output de traducción automática |
| Perfil requerido | Traductor titulado o con experiencia | Poseditor con formación equivalente |
| Proceso de revisión | Revisión por segundo lingüista | Revisión y validación del poseditor |
| Control de calidad | Documentado y auditable | Documentado y auditable |
| Responsabilidad | Del proveedor certificado | Del proveedor certificado |
| Resultado esperado | Traducción de calidad profesional | Calidad equivalente a traducción humana |
Las dos normas cubren servicios distintos. Cuando encargas la traducción de un contrato técnico que no admite ambigüedades, aplica la 17100. Cuando encargas la revisión de un gran volumen de contenido repetitivo que ya ha pasado por un motor de IA, aplica la 18587. En ambos casos, la cadena de responsabilidad y los requisitos de quien ejecuta el trabajo son comparables.
Por qué deberías exigir ISO a quien te traduce
Aquí está el argumento que más se omite en los artículos sobre normas ISO de traducción.
Si tienes ISO 9001 — el estándar de gestión de calidad más extendido — es porque alguien decidió que los procesos internos necesitan ser auditables, documentados y reproducibles. Esa lógica no desaparece cuando externalizas la traducción.
Cuando contratas con una agencia sin certificación, o cuando dejas que sea la IA directamente quien te traduzca, no tienes ninguna garantía de que el resultado siga un proceso riguroso. Puede que el texto suene bien, pero no hay ninguna auditoría que lo verifique, ningún profesional que lo firme y nadie que asuma la responsabilidad si algo sale mal. Con una agencia certificada ISO 17100 o ISO 18587, la norma te garantiza que:
- Los traductores o poseditores cumplen requisitos de competencia verificables.
- El proceso tiene pasos definidos, documentados y revisados periódicamente.
- Hay un mecanismo de control de calidad previo a la entrega.
- Existe trazabilidad de quién hizo qué en cada proyecto.
Eso no es un detalle menor si eres una empresa industrial que publica manuales técnicos en varios idiomas, o si presentas documentación a licitaciones internacionales donde un error terminológico puede suponer la exclusión del proceso. Y tampoco lo es si tu marca necesita sonar igual de bien en inglés, francés y alemán que en español.
La diferencia entre una herramienta y un profesional
Aquí entra la IA, y conviene ser claro.
Un motor de traducción automática es una herramienta. Muy útil, cada vez más precisa, y perfectamente válida como punto de partida en determinados flujos de trabajo. Pero una herramienta no tiene titulación, no ha leído las normas del sector al que pertenece tu documento, y no puede asumir responsabilidad cuando algo sale mal.
Piénsalo así: cuando llevas el coche al taller, el mecánico usa software de diagnóstico computerizado. Le indica dónde puede estar el fallo. Pero quien interpreta ese diagnóstico, decide qué hay que reparar y firma la garantía del trabajo es el mecánico, con su formación y su nombre en la factura. Nadie emite la garantía a nombre del programa de diagnóstico.

Con la traducción pasa algo parecido. La IA te da un borrador. Un poseditor certificado lee ese borrador con el criterio de alguien que conoce el sector, detecta los matices que el motor no puede captar — el doble sentido de un término técnico, la convención de estilo del cliente, el tono adecuado para el mercado de destino — y entrega algo que puedes publicar o presentar sin riesgo.
Puedes verlo también desde el ángulo médico: el radiólogo tiene acceso a sistemas de IA que detectan anomalías en una radiografía. Esos sistemas son una ayuda real. Pero el diagnóstico, la decisión clínica y la responsabilidad los asume el médico. Nadie firma el informe a nombre del algoritmo.
La diferencia no es que la IA sea mala. Es que la responsabilidad profesional no puede subcontratarse a un algoritmo. Una empresa que contrata traducción directamente de ChatGPT o DeepL sin revisión humana está asumiendo esa responsabilidad ella misma — y habitualmente sin los conocimientos ni las herramientas para gestionarla. Si quieres profundizar en esto, aquí explicamos cuándo no conviene usar IA para traducir.
Cómo trabajamos en Overseas Translations
En Overseas ofrecemos dos servicios diferenciados según el tipo de proyecto y las necesidades del cliente.
Traducción profesional humana, cubierta por nuestra certificación ISO 17100:2015 desde 2017. El proceso incluye traducción por un especialista nativo del idioma de destino y revisión por un segundo lingüista. Es el servicio adecuado para contratos, documentación técnica, textos jurídicos, materiales de marketing donde la precisión terminológica y el tono no admiten margen de error.
Posedición (MTPE), donde partimos del output de DeepL — o el mejor motor disponible según el texto y el par de idiomas — a través de nuestro CAT tool y un poseditor humano que revisa, corrige y valida el resultado. Es el servicio adecuado para grandes volúmenes de contenido con lenguaje repetitivo, documentación interna, actualizaciones de bases de conocimiento o plataformas con texto estructurado. Aplicamos los controles de calidad de la ISO 17100 mientras preparamos la certificación específica en ISO 18587 para nuestra próxima recertificación.
Los dos servicios tienen en común que detrás hay una persona cualificada que asume la responsabilidad de lo que entrega. Eso es lo que no cubre ninguna suscripción de IA.
Si tienes dudas sobre qué servicio encaja mejor con tu proyecto, cuéntanoslo. En la misma llamada te lo aclaramos.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre ISO 17100 e ISO 18587 en la práctica?
La diferencia está en el punto de partida del proceso, no en el nivel de exigencia. En ISO 17100, el traductor trabaja directamente sobre el texto original del cliente. En ISO 18587, el poseditor trabaja sobre el output de un motor de traducción automática y lo eleva hasta el estándar de calidad de una traducción humana. Los requisitos de competencia de quien ejecuta el trabajo son comparables en ambas normas.
¿Puedo usar ChatGPT o DeepL directamente para mis traducciones corporativas?
Depende del tipo de documento y del riesgo que estés dispuesto a asumir. Para contenido interno o textos de bajo impacto puede ser suficiente. Para documentación técnica, contratos, licitaciones, materiales de marketing en mercados internacionales o cualquier texto donde un error tenga consecuencias comerciales o legales, necesitas la intervención de un profesional que asuma la responsabilidad del resultado.
¿Qué garantiza realmente una certificación ISO en traducción?
Que la agencia sigue procesos auditados por un organismo independiente, que los traductores o poseditores cumplen requisitos de competencia verificables, y que hay trazabilidad de cada proyecto. Una auditoría externa — en nuestro caso Bureau Veritas — revisa periódicamente que todo eso se cumple. No es un papel colgado en la pared: hay un proceso de renovación con inspección real.
¿La ISO 18587 sirve para cualquier tipo de contenido?
La posedición aplica bien a contenido con lenguaje repetitivo, grandes volúmenes y disponibilidad de memorias de traducción o glosarios terminológicos previos. Para contenido creativo, textos jurídicos con alta carga interpretativa o comunicación muy sensible al tono, la traducción humana directa es la opción más adecuada.
¿Overseas Translations está certificada en ISO 18587?
Actualmente contamos con la certificación ISO 9001:2015 e ISO 17100:2015, ambas desde 2017 y auditadas por Bureau Veritas. La certificación específica en ISO 18587 está prevista para nuestra próxima recertificación. Mientras tanto, los servicios de posedición se gestionan con los controles de la ISO 17100.