El mundo de la traducción es un puente entre culturas, un espacio donde las palabras tienen el poder de abrir mercados, conectar sociedades y preservar la identidad lingüística. En este universo exigente y en constante cambio, hay profesionales que no solo han construido una carrera, sino que han dejado huella con su talento, resiliencia y pasión. Hoy hablamos con dos de ellas: Brigith Guimaraes y Sarah Dakhlaoui.

Dos trayectorias de excelencia en la traducción

bg junho 2024

Brigith Guimaraes es una profesional con una trayectoria impresionante que abarca la ingeniería, el comercio internacional y, por supuesto, la traducción. Habla cinco idiomas y ha trabajado durante más de 30 años en sectores dominados por hombres, desde la construcción hasta la fabricación industrial. Sin embargo, su verdadera pasión la llevó a sumergirse en el mundo de la traducción, donde no solo ha acumulado títulos académicos de posgrado y doctorado, sino que ha sabido trasladar su vasta experiencia a un sector que demanda precisión, especialización y compromiso absoluto.

20250305 213431

Sarah Dakhlaoui, por su parte, es una experta en traducción e interpretación con más de 17 años de experiencia como autónoma. Ha trabajado en el ámbito empresarial y comercial, liderando grupos de emprendedores y empresarios con una firmeza y profesionalismo que han hecho que su voz sea escuchada. Su visión del trabajo está marcada por la responsabilidad y la adaptación a un mundo en constante evolución, sin dejar de lado su lado artístico y su amor por la música y el arte.

Dos mujeres, dos trayectorias únicas, pero una misma realidad: la traducción no es solo convertir palabras de un idioma a otro, es construir puentes de entendimiento en un mundo globalizado. En esta conversación, exploramos su visión, sus desafíos y las lecciones que pueden inspirar a la próxima generación de traductoras.

El reto de ser mujer en el mundo laboral

La experiencia de cada mujer en el mundo laboral está marcada por su historia personal, su entorno y las barreras —visibles o invisibles— que ha tenido que sortear. Para Brigith Guimaraes, su trayectoria comenzó a los 18 años en un sector dominado por hombres: la construcción. Mientras dirigía proyectos de villas de lujo en Portugal y supervisaba equipos de más de 200 trabajadores, su juventud y género nunca fueron un obstáculo.

“Nunca me sentí inferior ni menospreciada a pesar de ser tan joven”

Su carrera la llevó a ocupar posiciones clave en diferentes industrias, desde la venta de maquinaria pesada hasta la fabricación de estructuras metálicas para grandes proyectos de ingeniería. A lo largo de los años, Brigith trabajó en entornos donde la presencia femenina era mínima, pero eso no impidió que se ganara el respeto de sus colegas y superiores.

“Desde directores a ingenieros, pasando por técnicos de calidad y soldadura, no había diferencia entre hombres y mujeres. Hay un enorme respeto y dedicación de lo que estamos muy orgullosos”

Para Sarah Dakhlaoui, la realidad fue diferente. Su entrada al mundo laboral en Túnez, a finales de los 90, rompió con las normas sociales de la época.

“Ver a una chavala de 20 años trabajando a 600 kilómetros de casa de sus padres era, cuanto menos, raro”

La independencia económica para ella no era una opción, sino una necesidad.

“Era impensable tener 20 años, ser estudiante y tener un currículo virgen de cualquier experiencia laboral, o de contar con una paga de mis padres como cuando tenía 12 años”

Además de las miradas curiosas, Sarah también enfrentó preguntas que reflejaban la mentalidad de la época.

“Llegaron incluso a preguntarme si mi padre estaba vivo”

Sin embargo, su enfoque siempre ha estado en su trayectoria personal y profesional.

“No he pensado en mi experiencia laboral en términos de género, sino en mi trayectoria personal como ‘Sarah’, con todas las decisiones, buenas o malas, que haya podido tomar”

A diferencia de Brigith, que sintió desde el principio que su trabajo era valorado, Sarah sí se ha preguntado si en algunos momentos de su carrera pudo haber arriesgado más.

“Puede que, en ciertos momentos, no me haya arriesgado lo suficiente… ¿Ha sido culpa de mi género, de mi carácter, de las circunstancias?”

320

Hacerse un lugar en la industria de la traducción

Para muchas mujeres, demostrar su valía en el ámbito profesional puede implicar un esfuerzo adicional. Sin embargo, Brigith Guimaraes nunca sintió que tuviera que trabajar más para ser reconocida. Su fórmula fue clara:

“Me encanta trabajar, me dedico al cien por cien y soy humilde porque aprender es una de las cosas mejores que la vida te proporciona”.

Tanto Brigith como Sarah Dakhlaoui han encontrado en la traducción su vocación definitiva, aunque sus caminos hasta llegar a ella han sido muy distintos. Para Brigith, la traducción apareció de manera inesperada tras décadas trabajando en sectores industriales y de comercio internacional. Todo comenzó cuando decidió ayudar a una compañera que intentaba abrirse camino como traductora autónoma:

“Ella se dio por vencida, y yo, en cambio, empecé a explorar nuevas posibilidades de las que me enamoré hasta hoy”.

Su amor por el lenguaje y la precisión la llevaron a completar su formación con un posgrado, un máster y hasta un doctorado en traducción literaria a los 66 años.

“Creo que mi pasión por la traducción me distingue en el sector, así como la inmensa variedad de temas, algunos de ellos bastante complejos, pero que considero un reto y una lucha por hacerlo cada vez mejor”.

Sarah, por otro lado, ha construido su carrera como traductora autónoma durante los últimos 17 años, al tiempo que exploraba el mundo del comercio y el liderazgo de emprendedores. Para ella, la clave del éxito ha estado en su capacidad de adaptación:

“Mi visión siempre está basada en el compromiso y la adaptación a un mundo que no para de cambiar”.

Y cuando se trata de posicionarse en un entorno profesional, su enfoque es claro:

“Con mi seriedad y mi firmeza. Eres lo que proyectas, y la gente te tratará según cómo permitas que te traten”.

¿Te has enfrentado a situaciones donde sentiste que tenías que esforzarte más para ser reconocida?

Más allá de la cuestión de género, ambas traductoras han construido su carrera con una mentalidad de esfuerzo y dedicación. Brigith Guimaraes lo expresa de manera clara:

“Siempre he estado disponible para lo que hiciera falta en una emergencia, desde perforar 500 toneladas de acero no conforme hasta estudiar un tema para traducirlo”.

Su enfoque ha sido simple pero poderoso: trabajo impecable, constancia y amor por lo que hace.

Para Sarah Dakhlaoui, la clave ha estado en la firmeza y la seguridad en sí misma:

“Eres lo que proyectas, y la gente te tratará según cómo permitas que te traten”.

Su trayectoria le ha enseñado que posicionarse en el ámbito profesional no es cuestión de género, sino de actitud y de marcar límites desde el principio.

Ambas han logrado abrirse camino sin pedir permiso, demostrando que el respeto y la credibilidad se construyen con preparación, resultados y una fuerte presencia profesional.

319

¿Cómo equilibras (o equilibraste) tu vida personal y profesional?

El equilibrio entre la vida personal y vida profesional es un reto constante, especialmente en un sector como la traducción, donde los plazos ajustados y la carga de trabajo pueden ser abrumadores. Brigith lo ha vivido en primera persona:

“Nunca ha sido fácil compaginar el trabajo, el hogar, la vida académica, la traducción de obras literarias y la traducción técnica… Pero conseguí trabajar horas y horas, sin fines de semana ni vacaciones”.

Su enfoque ha sido la dedicación total, sabiendo que destacar en su sector requería sacrificios y una gran capacidad de organización.

Para Sarah, el concepto de equilibrio es relativo:

“No creo que sea posible llegar a un equilibrio, no se puede tener todo en la vida. Hay que aceptarlo y, a partir de ahí, tomar decisiones y asumirlas”.

Su filosofía es clara: más que buscar una fórmula perfecta, se trata de priorizar lo que realmente importa en cada momento y aceptar las consecuencias de esas elecciones.

Ambas han encontrado su propio camino, demostrando que no existe un único modelo para gestionar la vida profesional y personal, sino que cada mujer debe decidir cómo quiere y puede llevar ambas facetas sin culpa ni presiones externas.

¿Cómo ha sido la conciliación con la maternidad? ¿Sientes presión por “hacerlo todo” y no quedarte atrás en tu carrera?

La maternidad es un tema que atraviesa la carrera de muchas mujeres, generando desafíos adicionales en su desarrollo profesional. Brigith conoce bien esa sensación de presión constante:

“Sí, a menudo siento una terrible presión por hacerlo todo, por ser en parte ama de casa y 100 por ciento profesional, por pensar en lo que voy a cocinar y estar pendiente de plazos. A menudo es realmente agotador.”

La dualidad entre la vida personal y las exigencias laborales no es fácil de gestionar, y aunque su compromiso con la excelencia en su trabajo es incuestionable, admite que la carga mental sigue siendo un reto.

Por otro lado, Sarah Dakhlaoui ha tomado un camino diferente. Desde siempre tuvo claro que la maternidad no era parte de su proyecto de vida, pero en los últimos años ha vivido otra experiencia:

“Estos últimos años estoy viviendo otro tipo de experiencia que es la crianza de mi hijastra, con la presión de ‘hacerlo todo’ y de ‘hacerlo todo bien o sobresaliente’. Pero, es una presión autoimpuesta.”

Ambas reflejan realidades distintas, pero con un punto en común: la exigencia de estar siempre a la altura, ya sea como madre o en un rol de crianza, es una carga con la que muchas mujeres conviven.

322

¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado como mujer en tu carrera?

Enfrentarse a desafíos es parte del crecimiento profesional, y en el caso de Brigith, los retos han sido tanto técnicos como estratégicos. En su anterior vida profesional, trabajó durante 33 años en una de las mayores empresas de construcciones metálicas de Portugal. Su mayor desafío fue liderar el departamento de compras en un entorno predominantemente masculino:

“El mayor reto fue dirigir el departamento de compras porque no soy ingeniera, ni soldadora, ni cerrajera, ni sabía lo que era una chapa de acero. Tuve que adquirir toda una panoplia de conocimientos porque la dirección había depositado su confianza en mí.”

A pesar de no contar con una formación técnica en ingeniería, logró posicionarse con esfuerzo y determinación en una industria que históricamente ha sido dominada por hombres.

Por su parte, Sarah Dakhlaoui destaca un reto diferente: hacerse respetar en el mundo del emprendimiento. Como autónoma, se encontró liderando grupos de empresarios y emprendedores, lo que supuso un desafío en términos de credibilidad y autoridad:

“Liderar a grupos de empresarios desde mi humilde posición de autónoma y conseguir respeto y admiración”

ha sido uno de sus mayores logros, demostrando que la experiencia y la determinación pueden pesar más que los títulos o las estructuras jerárquicas tradicionales.

Ambas historias reflejan lo que muchas mujeres enfrentan en el mundo laboral: la necesidad de demostrar constantemente su valía, ya sea en sectores altamente técnicos o en entornos donde el liderazgo femenino sigue siendo la excepción y no la norma.

¿Crees que las mujeres lideran o trabajan diferente a los hombres?

Cuando se trata de liderazgo, Brigith tiene una perspectiva clara: el enfoque depende más de las personas con las que se trabaja que del género en sí. Aunque cree que las mujeres pueden ser más organizadas y meticulosas, considera que lo más importante es el compromiso y la dedicación al trabajo.

“Creo que las mujeres serán más organizadas y trabajadoras cuando se dediquen de verdad a ello. Pero siempre me ha gustado más trabajar con hombres.”

Su experiencia ha demostrado que las diferencias no necesariamente están relacionadas con el género, sino con las capacidades y la disposición para alcanzar los objetivos.

En contraste, Sarah no cree en generalizaciones. Para ella, las mujeres no deben ser vistas como un grupo homogéneo, sino como individuos con características y habilidades únicas.

“Decir esto implica considerar a ‘las mujeres’ como un grupo homogéneo y no un conjunto de individualidades con caracteres, personalidades, vidas, formaciones, cualidades, etc., diferentes. No es mi forma de ver las cosas.”

Sarah cree que los matices de las personalidades y las vidas de cada individuo son los que realmente marcan la diferencia, más que el género en sí.

Ambas coinciden en que las cualidades personales y profesionales son lo que define a un buen líder, independientemente de si es hombre o mujer. La clave está en la visión, la preparación y el enfoque.

¿Has notado diferencias en la toma de decisiones, en la comunicación o en la forma de trabajar?

Para Sarah, la respuesta es clara y directa:

“No necesariamente.”

Su visión se mantiene en la línea de que cada persona es única y que no se puede generalizar el comportamiento o el estilo de trabajo en función del género.

Por su parte, Brigith no aborda esta cuestión de forma explícita en sus respuestas, pero por su experiencia en entornos mayoritariamente masculinos, ha trabajado siempre con un enfoque pragmático y centrado en resultados. Lo que sí deja claro en otras partes de su testimonio es que, en su carrera, ha encontrado tanto hombres como mujeres comprometidos, organizados y eficientes, lo que refuerza la idea de que la personalidad y la actitud pesan más que cualquier otra característica.

Más allá de diferencias de género, lo que realmente influye en la toma de decisiones y la comunicación es la experiencia, la preparación y la capacidad de adaptación de cada profesional.

321

¿Qué valores consideras imprescindibles en el entorno laboral y en la vida?

Los valores son la brújula que guía la trayectoria profesional de cualquier persona, y para Brigith y Sarah, hay principios que son innegociables en su manera de trabajar y relacionarse con los demás.

Brigith lo resume en tres pilares:

“Pasión por el arte de la traducción, dedicación al trabajo y pensar que es mi deber absoluto cumplir con la confianza que depositan en mí.”

Su enfoque es el de una profesional comprometida con la excelencia y con una ética laboral sólida, donde la calidad del trabajo y la relación con sus clientes son esenciales.

Sarah, por su parte, destaca dos valores fundamentales:

“Sentido de la responsabilidad, honestidad.”

Para ella, estos principios rigen tanto su vida profesional como personal, y los aplica en cada interacción y en cada proyecto en el que se involucra.

En un mundo donde la competencia es feroz y la tecnología avanza sin descanso, lo que realmente diferencia a un profesional no es solo su conocimiento técnico, sino los valores con los que trabaja día a día.

323

Más allá de la traducción: lo que nos inspira

El trabajo es una parte esencial de la vida, pero no lo es todo. Las pasiones y hobbies también juegan un papel crucial en la forma en que una persona ve el mundo y se relaciona con él. Para Brigith y Sarah, estos intereses no solo les brindan equilibrio, sino que también influyen en su manera de abordar su profesión.

Brigith encuentra inspiración en actividades que requieren paciencia y precisión:

“Me encanta bordar, aprendí con mi abuela desde los 6 años, y hacer tapicería. He bordado todo lo que hay en mi casa y la aguja me relaja.”

Además, la lectura es una pasión constante en su vida:

“Nuestra biblioteca en casa tiene más de 10.000 volúmenes, tengo una lista de pendientes enorme.”

Para Sarah, la música y el arte han sido parte de su identidad desde siempre, aunque en algún momento quedaron en pausa:

“Me he olvidado de mi parte artística durante años y la he metido en el baúl de los recuerdos, pero ahora que la he vuelto a sacar, no habrá vuelta atrás.”

Tanto en el arte de la traducción como en sus pasatiempos, Brigith y Sarah encuentran una manera de expresarse y conectar con el mundo de una forma auténtica.

324

Lecciones para la próxima generación: el momento es ahora

Si algo tienen claro Brigith Guimaraes y Sarah Dakhlaoui, es que el mayor obstáculo al que se enfrentan muchas mujeres no está en el exterior, sino en su propia mentalidad. La clave está en atreverse, en creer en una misma y en asumir el control de la propia trayectoria profesional.

“Que reciban una sólida formación académica, que se sientan orgullosas de ser profesionales del más alto nivel. Los hombres pueden ser buenos en lo que hacen, pero la organización mental es más nuestro dominio… ‘Tocar varios instrumentos’ y dar a los demás la sensación de que no cuesta nada es lo más difícil que hay. Y lo conseguimos. Porque somos mujeres y resilientes, aunque delicadas y femeninas.”

Por su parte, Sarah enfatiza la importancia de la confianza y la determinación:

“No te pongas frenos, no te sabotees, no cedas a las presiones, no te pienses menos de lo que eres. La manera de verte a ti misma es lo que proyectas. No tengas miedo a hablar, a no estar de acuerdo, a decir NO, a alzar la voz, no busques la facilidad… Piensa en LAS que lo hicieron todo cuando nada era posible.”

El éxito no es cuestión de suerte ni de género, sino de preparación, esfuerzo y valentía. Como han demostrado estas dos traductoras profesionales, el camino puede ser difícil, pero es posible marcar la diferencia.

Gracias por inspirar con vuestro talento

Desde Overseas, queremos agradecer a Brigith y Sarah por compartir sus experiencias y, sobre todo, por su dedicación y excelencia en cada proyecto.

Vuestras historias reflejan la pasión, la resiliencia y el compromiso que hacen de la traducción profesional mucho más que un trabajo: una forma de conectar el mundo.

Gracias por ser parte de Overseas y por inspirar con vuestra historia.

Suscríbete a nuestra Newsletter